
A favor de la pena de muerte suele alegarse bien que es una pena justa y moral (argumento ético), bien que es una pena eficaz para prevenir delitos (argumento utilitarista), bien el argumento religioso o de autoridad:
- Argumentos éticos
Justicia
Es la única pena justa para determinados delitos atroces (asesinato,
violación de niños...), sobre todo los que privan a otros de sus vidas, que son
bienes irremplazables.
Pérdida del derecho a la vida
Quien comete ciertos delitos gravísimos ha roto el contrato social
(Rosseau) y no tiene ya derecho alguno frente a la sociedad que ha sufrido sus
crímenes, ni tan siquiera derecho a la vida ni a la protección de la sociedad,
pues quien los comete ha roto con ello sus lazos con ella.
Consuelo a las víctimas
Es la única pena que da cierto consuelo o satisfacción a los parientes
de los asesinados por el que va a ser ejecutado, que merecen un mejor trato que
el que se vaya a dar al criminal.
- Argumentos utilitaristas
La pena de muerte es la única pena posible o la más eficaz para impedir
determinados delitos.
Prevención general
La pena de muerte previene nuevos delitos, sobre todo cuando es
comúnmente conocida su aplicabilidad y se publicita su aplicación efectiva (con
noticias sobre ejecuciones, ejecuciones públicas, o retransmisiones
televisadas): Asusta a los posibles futuros autores de los delitos castigados
con ella más eficazmente que otro tipo de penas, previniendo así mejor esos
delitos que otros tipos de pena que infunden menos miedo a los criminales.
Prevención específica
Además, evita que los criminales ejecutados puedan estar nuevamente en
situación de cometer más delitos, por ejemplo fugándose de la prisión.
Determinados delincuentes encerrados en prisión pueden continuar siendo
peligrosos, ya sea para los demás reclusos o funcionarios de prisiones, ya sea
para la población en general (jefes de bandas terroristas o mafiosas). Mantener
a ciertos criminales en prisión puede estimular a bandas criminales a
liberarlos por la fuerza o por métodos extorsivos.
Menor costo que la prisión perpetúa
La pena capital es más barata que mantener encerrado de por vida al
criminal condenado a costa de la sociedad víctima de sus crímenes.