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| La pena de muerte, pena capital o ejecución consiste en provocar la muerte a un condenado por parte del Estado, como castigo por un delito establecido en la legislación; los delitos por los cuales se aplica esta sanción suelen denominarse «delitos capitales». |
La ejecución en criminales y disidentes políticos ha sido empleada por gran parte de las sociedades en algún momento de su historia, tanto para castigar el crimen como para suprimir la disidencia política. Actualmente la situación legal de la pena de muerte varía mucho según las regiones del mundo. Así, ha sido abolida y penalizada en casi todos los países europeos (excepto Bielorrusia), y la mayoría de los correspondientes a Oceanía (como Australia, Nueva Zelanda y Timor Oriental). La mayoría de países latinoamericanos han abolido la pena de muerte, mientras que en países como los Estados Unidos de América, Guatemala y la mayoría de los estados del Caribe todavía sigue siendo aplicada. En Asia la pena de muerte está permitida en países como China, India, Indonesia, Irán y Japón.
En África,
todavía se usa en varios países, especialmente de la zona nororiental del
continente (Egipto, Etiopía, Libia y Sudán).
Igualmente la pena de muerte sigue siendo aplicada en la mayoría de países árabes y en toda la zona de Oriente Próximo. Los países que le han puesto
fin son 160 de los cuales 104 son totalmente abolicionistas, seis la impiden
para crímenes ordinarios, en otros seis rige una moratoria y 44 son
"abolicionistas de hecho" y no aplican la pena capital desde hace más
de una década.
De
este modo, las naciones que mantienen la pena de muerte "han disminuido
progresivamente" en los últimos diez años al pasar de 54 en 2005 a los 38
registrados a fecha de 30 de junio de 2016
En
muchos países donde todavía se aplica la pena de muerte, se usa como un castigo
para crímenes de asesinato, espionaje, traición, o como parte del Derecho
militar.
En algunos países se aplica también para castigar delitos sexuales, siendo
considerados como tales el adulterio o la sodomía. También se castiga con pena
de muerte, en algunos países musulmanes, la apostasía, la renuncia formal a la
propia religión. En China,
el tráfico de personas y
los casos graves de corrupción política son
castigados con la pena de muerte. En algunos países la pena de muerte se
utiliza por motivos políticos, con la máxima difusión posible, como
«escarmiento» de masas: en 2007 en Corea del
Norte el
director de una empresa fue ejecutado públicamente en un estadio deportivo,
ante 150 000 personas como castigo por haber realizado llamadas
telefónicas al extranjero.
El
tema de la pena de muerte es muy controvertido. Los simpatizantes de la misma
opinan que su realización reduce el delito, previene su repetición y es una
forma de castigo para el asesinato. Los detractores argumentan
que no reduce el crimen en mayor medida que la cadena
perpetua; son
peores que el delito y es una discriminación de hecho contra las
minorías y los pobres que puedan no tener recursos suficientes en el sistema
legal.
Según
el informe anual de ejecuciones judiciales de Amnistía Internacional, en el año 2003 fueron ejecutadas al menos 1146
personas en 28 países. El 84 % de las muertes documentadas ocurrieron en
cuatro países: la República Popular China llevó a cabo 726 ejecuciones, Irán mató a 108
personas, Estados Unidos a
65 y Vietnam a 64. No obstante, para
2011 el número de ejecuciones judiciales se desconoce, ya que aunque la cifra
se redujo a 680 en solo 20 países, este dato no incluye las ejecuciones en
China, las cuales Amnistía Internacional cree son de miles, pero no existen
cifras oficiales disponibles. La última nación en abolir la pena de muerte para
todos los crímenes fue Suriname, en 2015. Cuatro
naciones abolieron en 2015 la pena capital para todos los crímenes (República
del Congo, Fiji, Madagascar y Surinam), con lo que suman 102 el número de
países que prohíben las ejecuciones. A nivel mundial Irán, Pakistán y Arabia
Saudí fueron responsables de casi 90%, de las ejecuciones según Amnistía
Internacional. En 2016 sólo se llevaron a cabo ejecuciones en cinco estados de
Estados Unidos: Alabama (2), Florida (1), Georgia (9), Misuri (1) y Texas (7),
siendo Texas y Georgia responsables del 80% de las ejecuciones del país en
2016, ese año el descenso en el número de ejecuciones está motivado en gran
medida por las reducciones registradas en Irán (un 42% menos, de un mínimo de
977 a un mínimo de 567) y Pakistán (73% menos, de 326 a 87). Ese año fue
abolida en Benín y Nauru.
